Los egipcios eran sumamente cuidadosos con la higiene en sus casas. Vivian en un ambiente polvoriento y expuesto continuamente a que sus hogares fueran visitados por toda clase de insectos y alimañas que procedían del desierto. Es del todo natural que sus habitaciones estuviesen pintadas con un alto zócalo blanco. Como primera precaución para localizar a las bestezuelas intrusas, barrían todas las mañanas el suelo con unas escobas idénticas a las nuestras pero sin mango y utilizaban unos productos de limpieza, casi mágicos.
-Remedio eficaz contra los piojos y las pulgas:
Tienes que lavar las casa con una solución natrón o untarla con “bebit”, mezclado con carbón de madera.
-espantar a los animalejos:
-si se pone natrón, pescado seco o incluso granos de cebollas a la entrada de un agujero de serpiente, no saldrá de su agujero.
-la grasa de oropéndola es excelente contar las moscas.
-las huevas de pescado contra las pulgas.
-si se pone grasa de gato en un saco, las ratas no se acercarán.
Se impide que los ratones coman el grano, quemando en la estancia excrementos de gacela o untándola en las paredes y en el suelo.