Cuando escuchamos la expresión en cuerpo y alma, nos viene a la memoria las partes en que se divide un “ser”, un hombre, mujer, etc.… Cuando un ser muere, surge el alma de este para elevarse al cielo.
Pues bien, los egipcios no iban a ser menos. Su cuerpo estaba compuesto por nada menos que en 9 partes: Jat, Ib, Ka, Ba, ju, Sejem, Sah, Rem y Jaibit.